Intimidad


Memento Amori
comisariada por Mijail Mitrovic
Vanessa Karin crea un imaginario gráfico post-púber y pre-erótico (con guiño de foreplay) que opera como un ideario político-romántico de cara a la sexualidad.​​
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Finalmente, Pierina Másquez aborda la subjetividad como el encuentro entre el deseo y el capitalismo tardío, vista desde los sueños y pesadillas del consumo y los anhelos (románticos, estéticos, sociales, etc.) que moviliza.
Los ocho artistas reunidos nos lanzan al encuentro —impredecible, indeterminable, irreductible— con la obra de arte, asumiendo abiertamente los límites de la comunicación: sus fallos y sus desbordes, como el malentendido, la sobre-codificación, la sobre-interpretación, o la entropía de la información.
Es por ello que “Sorry Not Sorry” asume que importa menos lo exitoso o fallido del encuentro con la obra de arte (no porque no se crea en el valor de estas obras y en las apuestas de estos artistas, sino porque no hay cómo garantizar dicho encuentro), y lo que realmente hay que tomar en cuenta es que el reto planteado por los artistas sea postulado asumiendo abiertamente ese riesgo: sin arrepentimientos.
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Max Hernández Calvo

Intimidad
Animación
6.48s
2019
Vanessa Karin crea un imaginario gráfico post-púber y pre-erótico (con guiño de foreplay) que opera como un ideario político-romántico de cara a la sexualidad.​​
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Finalmente, Pierina Másquez aborda la subjetividad como el encuentro entre el deseo y el capitalismo tardío, vista desde los sueños y pesadillas del consumo y los anhelos (románticos, estéticos, sociales, etc.) que moviliza.
Los ocho artistas reunidos nos lanzan al encuentro —impredecible, indeterminable, irreductible— con la obra de arte, asumiendo abiertamente los límites de la comunicación: sus fallos y sus desbordes, como el malentendido, la sobre-codificación, la sobre-interpretación, o la entropía de la información.
Es por ello que “Sorry Not Sorry” asume que importa menos lo exitoso o fallido del encuentro con la obra de arte (no porque no se crea en el valor de estas obras y en las apuestas de estos artistas, sino porque no hay cómo garantizar dicho encuentro), y lo que realmente hay que tomar en cuenta es que el reto planteado por los artistas sea postulado asumiendo abiertamente ese riesgo: sin arrepentimientos.
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Max Hernández Calvo
Memento Amori
comisariada por Mijail Mitrovic
Vanessa Karin crea un imaginario gráfico post-púber y pre-erótico (con guiño de foreplay) que opera como un ideario político-romántico de cara a la sexualidad.​​
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Finalmente, Pierina Másquez aborda la subjetividad como el encuentro entre el deseo y el capitalismo tardío, vista desde los sueños y pesadillas del consumo y los anhelos (románticos, estéticos, sociales, etc.) que moviliza.
Los ocho artistas reunidos nos lanzan al encuentro —impredecible, indeterminable, irreductible— con la obra de arte, asumiendo abiertamente los límites de la comunicación: sus fallos y sus desbordes, como el malentendido, la sobre-codificación, la sobre-interpretación, o la entropía de la información.
Es por ello que “Sorry Not Sorry” asume que importa menos lo exitoso o fallido del encuentro con la obra de arte (no porque no se crea en el valor de estas obras y en las apuestas de estos artistas, sino porque no hay cómo garantizar dicho encuentro), y lo que realmente hay que tomar en cuenta es que el reto planteado por los artistas sea postulado asumiendo abiertamente ese riesgo: sin arrepentimientos.
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Max Hernández Calvo
Memento Amori
comisariada por Mijail Mitrovic
Vanessa Karin crea un imaginario gráfico post-púber y pre-erótico (con guiño de foreplay) que opera como un ideario político-romántico de cara a la sexualidad.​​
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Finalmente, Pierina Másquez aborda la subjetividad como el encuentro entre el deseo y el capitalismo tardío, vista desde los sueños y pesadillas del consumo y los anhelos (románticos, estéticos, sociales, etc.) que moviliza.
Los ocho artistas reunidos nos lanzan al encuentro —impredecible, indeterminable, irreductible— con la obra de arte, asumiendo abiertamente los límites de la comunicación: sus fallos y sus desbordes, como el malentendido, la sobre-codificación, la sobre-interpretación, o la entropía de la información.
Es por ello que “Sorry Not Sorry” asume que importa menos lo exitoso o fallido del encuentro con la obra de arte (no porque no se crea en el valor de estas obras y en las apuestas de estos artistas, sino porque no hay cómo garantizar dicho encuentro), y lo que realmente hay que tomar en cuenta es que el reto planteado por los artistas sea postulado asumiendo abiertamente ese riesgo: sin arrepentimientos.
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Max Hernández Calvo
Memento Amori
comisariada por Mijail Mitrovic
Vanessa Karin crea un imaginario gráfico post-púber y pre-erótico (con guiño de foreplay) que opera como un ideario político-romántico de cara a la sexualidad.​​
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Finalmente, Pierina Másquez aborda la subjetividad como el encuentro entre el deseo y el capitalismo tardío, vista desde los sueños y pesadillas del consumo y los anhelos (románticos, estéticos, sociales, etc.) que moviliza.
Los ocho artistas reunidos nos lanzan al encuentro —impredecible, indeterminable, irreductible— con la obra de arte, asumiendo abiertamente los límites de la comunicación: sus fallos y sus desbordes, como el malentendido, la sobre-codificación, la sobre-interpretación, o la entropía de la información.
Es por ello que “Sorry Not Sorry” asume que importa menos lo exitoso o fallido del encuentro con la obra de arte (no porque no se crea en el valor de estas obras y en las apuestas de estos artistas, sino porque no hay cómo garantizar dicho encuentro), y lo que realmente hay que tomar en cuenta es que el reto planteado por los artistas sea postulado asumiendo abiertamente ese riesgo: sin arrepentimientos.
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Max Hernández Calvo