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Intimidad

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Vista de galería.

Sorry Not Sorry: Posiciones, Disposiciones y Oposiciones
Comisariada por Max Hernández Calvo

Sorry Not Sorry: posiciones, disposiciones y oposiciones es una exposición que no tiene tema. Los ocho artistas convocados no comparten ninguno. Tampoco comparten una línea estética. No son de una misma generación. No trabajan con los mismos medios y mucho menos con una misma técnica. No tienen una visión unificada de lo artístico, ni tienen los mismos referentes o preocupaciones. Al contrario, cada artista, a su modo, hace lo que se le viene en gana. Y eso es algo que comparten. Podría decirse que esta misma exposición busca responder a ese ánimo independiente que reconozco en este grupo de artistas: Verovcha, Ralph Bauer, Gonzalo Hernández, Marisabel Arias, Diego Paolo Ríos, María Abaddon, Vanessa Karin y Pierina Másquez. De ahí el título de vocación "millennial" (solo le falta el hashtag y, si me apuran, un finsta) y su gráfica inicial de meme (que fue oportunamente cambiada para la invitación por un diseño de Ralph Bauer), como una manera de acercar este proyecto a esa soltura que identifico con un espíritu juvenil (a falta de mejor o peor término), caracterizado por la orientación al descubrimiento, la capacidad de asombro, la mirada crítica —cuando no desafiante— y una saludable dosis de irreverencia. Ante la tarea de armar esta exposición y luego de descartar algunos modelos (la exhibición temática, el censo generacional, la identificación de tendencias, etc.), pues no eran viables de cara a lo que me resultaba interesante de lo que veía en exhibiciones, en talleres, en portafolios y en Instagram, pensé en presentar una constelación de casos a modo de un pequeño "registro actitudinal" en el arte reciente local. Siguiendo dicha idea, lo que Sorry Not Sorry busca es reunir distintas aproximaciones al arte, caracterizadas por una orientación exploratoria que se despliega tanto en las metodologías empleadas, como en las técnicas, los recursos materiales o las temáticas escogidas. Se presentan ocho tipos de prácticas artísticas determinadas por los implícitos riesgos creativos que corren (como optar por formas sin claros precedentes arte-históricos, abordar discursos herméticos, desarrollar estéticas esotéricas, entre otros). La actitud que la muestra registra tiene manifestaciones diversas —si es que no se trata de varias actitudes y no de una sola—, que parecen coincidir en un sentido general en la despreocupación frente a las tradiciones del pasado y la desatención a las tendencias del presente. No es que estos artistas ignoren la historia del arte o que estén desconectados de la escena artística local e internacional; ocurre más bien que sus búsquedas pueden ser bastante particulares. Así, una artista como Verovcha plantea en sus obras una meditación formal, corporal y ecológica, centrada en una visión articulada de la tierra y la femineidad. María Abaddon afirma en su trabajo la potencia vital con formas híbridas en las el humano, el bicho y el cadáver parecen confundirse y que hacen del exceso y la visceralidad una de sus señas distintivas. Marisabel Arias apuesta por el extrañamiento, creando una ficción comercial, que subvierte la racionalidad tecnológica y neoliberal apelando al absurdo. Ralph Bauer recurre a las sistematizaciones del arte conceptual y del minimalismo (juegos de permutaciones, organización de la información en cuadrículas, secuencias numéricas), para parodiar el pensamiento lógico-práctico y sus límites. Diego Paolo Ríos recolecta materiales hallados en la calle, que articula unos con otros, buscando confrontar sus implícitas historias, a través de procesos de transformación física. Gonzalo Hernández adopta una actitud satírica frente al mundo laboral y al mismo campo artístico (los que equipara), apelando a un sentido del humor heredero del stand-up comedy, para plantear una crítica social.

Vanessa Karin crea un imaginario gráfico post-púber y pre-erótico (con guiño de foreplay) que opera como un ideario político-romántico de cara a la sexualidad.​​

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Finalmente, Pierina Másquez aborda la subjetividad como el encuentro entre el deseo y el capitalismo tardío, vista desde los sueños y pesadillas del consumo y los anhelos (románticos, estéticos, sociales, etc.) que moviliza.

Los ocho artistas reunidos nos lanzan al encuentro —impredecible, indeterminable, irreductible— con la obra de arte, asumiendo abiertamente los límites de la comunicación: sus fallos y sus desbordes, como el malentendido, la sobre-codificación, la sobre-interpretación, o la entropía de la información.

Es por ello que “Sorry Not Sorry” asume que importa menos lo exitoso o fallido del encuentro con la obra de arte (no porque no se crea en el valor de estas obras y en las apuestas de estos artistas, sino porque no hay cómo garantizar dicho encuentro), y lo que realmente hay que tomar en cuenta es que el reto planteado por los artistas sea postulado asumiendo abiertamente ese riesgo: sin arrepentimientos.

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Max Hernández Calvo

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Vista del titulo de la exposicion colectiva "Sorry Not Sorry"

Intimidad
Animación 
6.48s
2019

Sobre la exposición:

Como parte de las celebraciones por su 25° aniversario, el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú (CCPUCP), en colaboración con la Fundación BBVA, presentó la exposición colectiva SORRY NOT SORRY: Posiciones, disposiciones y oposiciones. Inaugurada el 24 de octubre, la muestra reunió a ocho artistas cuyo trabajo es decididamente contemporáneo, abarcando una diversa gama de medios, materiales y disciplinas para ofrecer un "censo actitudinal" de la escena artística local reciente.

Sobre la exposición Esta muestra reunió a ocho artistas que comparten una aproximación exploratoria y desenfadada hacia la labor artística. Sus prácticas se definen no por un estilo visual, técnica o tema singular, sino más bien por sus metodologías, procesos y los riesgos creativos específicos que asumen.

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Sorry Not Sorry despliega un espectro de posiciones y oposiciones discursivas, teóricas y comportamentales respecto tanto al arte como al mundo. Estas perspectivas se manifiestan en las formas en que los artistas conciben la obra de arte e imaginan los vínculos posibles que se forman con el público.

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Como parte de la exposición, se publicó un periódico especial que incluyó entrevistas en profundidad con cada participante. El siguiente texto es la entrevista con Vanessa Karin, donde analiza su imaginería "post-púber y pre-erótica" y su rol como un ideario político-romántico de cara a la sexualidad.

VANESSA KARIN

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1. ¿Por qué te parece relevante hacer arte?

 

Al crear la obra se encapsula la memoria y se puede reflexionar en torno a ella. Momentos específicos quedan grabados. Asimismo, el público puede empatizar con la artista y su manera de procesar su entorno y, quizás, sentirse acompañado.

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2. ¿Qué lo hace significativo o necesario para ti?

 

Producir obra es una necesidad. En un poema escribí: “Pinto porque si no me pierdo, pinto porque si no me muero”. A los 18 años conocí la pintura y desde entonces no pude dejarla. Pintar me traía tanta adrenalina como paz. Crear obra es significativo. En el mismo poema escribí: “En mi obra me enfrento, de saber a qué me debo”. Trabajo a partir de momentos que me causaron pesar, confusión, dolor, para traerlos al presente y convertirlos en arte me trae paz. Me empodero, me ordeno y me reconozco como una persona más madura que la anterior.

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3. ¿Por dónde empiezas un proyecto artístico?

 

Empiezo por un impulso que no puedo explicar. Las imágenes llegan y hago bocetos o escribo poesía. Siempre parto desde un tema concreto. Actualmente mi obra gira en torno a la sexualidad femenina homosexual.

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4. ¿Qué métodos o procesos empleas y por qué?

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Una memoria llega a mí y con este primer impulso escribo poesía. Ello me ayuda a entender qué objetivo quiero lograr con el proyecto que tengo en mente. También dibujo. La idea se queda en mi cabeza por días, mientras hago bocetos y pienso en el lenguaje idóneo para crear la obra. La poética es parte de mi lenguaje plástico. Empiezo a relacionar objetos o situaciones entre sí, sin una aparente conexión y creo metáforas que me llevan a producir obra.

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5. ¿Tienes una idea predefinida del resultado que quieres?

 

No. Sé qué quiero transmitir o lo que no quiero que se malinterprete, pero también soy consciente de que durante la creación nuevas ideas surgen y nuevos elementos. Prefiero que el resultado final sea una sorpresa hasta para mí. Termino pensando: “¿En qué momento ocurrió todo esto?”. Si tuviera cada detalle planeado, terminaría aburriéndome y tampoco le daría mucho lugar a la creación. Solo estaría reproduciendo algo.

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6. ¿Qué factores influyen en el resultado final?

 

Aunque la forma concreta no la tenga definida, sí tengo pequeños objetivos planteados. Pueden ser cuestiones simples de técnica o pequeños retos que me pongo al inicio. Suelo tener más claro lo que no quiero que conozca. Cuando siento que logré mi máximo, lo dejo ser el resultado final. No obstante, veo mi obra como un gran conjunto, compuesto por elementos que puedo remezclar nuevamente para crear nuevos acercamientos. Estoy creando un archivo de experiencias, de memoria, que puedo volver a explorar y ver cosas que antes no vi.

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7. ¿Qué hace que la obra vaya transformándose hasta tener su forma definitiva?

 

Las ideas no solo ya están ordenadas, sino que ya las tengo claras y de esa forma se internalizan en el discurso de la obra.

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8. ¿Qué aspectos de tu trabajo crees que son aquellos con los que más puede conectar el público?

 

Mi trabajo tiene una mayor posibilidad de conexión con el público de sexualidad disidente. Aun así se logra empatía con quienes no lo son. Habrá personas que conecten sin necesariamente ser homosexuales, y tendrán una aproximación distinta a mis temas, como la intimidad.

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9. ¿Qué aspectos de tu trabajo crees son los menos “user friendly” para el público?

 

El componente lésbico. Aunque las disidencias sexuales son cada vez más públicas, lo LGTBQI+ sigue incomodando a los estratos más conservadores. Lo personal, sobre todo en material de lo sexual, es altamente político y revelarlo es radical. En mi obra critico esto. La intimidad de una sexualidad disidente se termina volviendo un asunto social. Ojalá en algún momento el componente lésbico no resalte en mi trabajo al normalizarse con el tiempo. Mi obra presenta una secuencia de tres dibujos a tinta hechos a mano, digitalizados y convertidos en animación. Transformar lo tradicional (dichos dibujos son piezas únicas) y otorgarle reproducibilidad puede que le haga ruido a un público más purista.

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10. ¿Qué tipo de relación buscas con el público o qué tipo de respuesta buscas de él?

 

Busco que el público encuentre nuevas representaciones de sexualidad disidentes y las normalice. Pero mi mayor deseo es que mi obra acompañe a quienes están descubriendo quiénes quieren ser diferente. Esta obra ya me acompañó, ojalá acompañe a quien lo necesite.

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Poesía
Tinta sobre cartulina
A5
2019

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Invitame a salir
Tinta sobre cartulina
A5
2019

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Te quiero
Tinta sobre cartulina
A5
2019

Press & Critical Reception (spanish)

Sorry not sorry: the irreverent art exhibition at the CCPUCP

(...) On the other hand, Vanessa Valdez [Karin] , a student from the same faculty, has addressed sexuality in her recent projects. She presents Intimidad (Intimacy), ink illustrations of characters set within scenes subtly animated through a projector. For this exhibition, the student sought to depart from the predominant male gaze and represented love between women in her drawings. 

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