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Flirty Cry Baby

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Vista instalativa de la serie “Flirty cry baby”, exhibida en Galeria Ginsberg + Tzu Lima

Aquí tienes la transcripción completa del texto curatorial escrito por Max Hernández Calvo para la exposición "Flirty Cry Baby" de Vanessa Karin: Desde su mismo título, “Flirty Cry Baby” se lee como una confesión, una afirmación identitaria de guiño irónico e incluso una declaración de principio. En cada uno de los autorretratos que conforman esta exhibición, Vanessa Karin parecen decirnos “esta soy yo”. Y sin embargo, en estas obras hay menos de autobiografía que de autoficción. En sus obras, Vanessa se inserta en escenarios fantásticos, caracterizados por trasfondos psicodélicos de formas orgánicas abstractas hechas en colores vibrantes; se trata de paisajes irreales sin tiempo ni lugar concretos, en los que la artista interactúa con personajes de manga, y se ve envuelta en situaciones ambiguas y sexualmente cargadas. De alguna manera, estos cuadros buscan negociar con las presiones del mundo real recurriendo al mundo de fantasía: incorporan la realidad—vía el autorretrato—para reelaborarla en clave ficción, mediante las citas al anime. En tal medida, las referencias biográficas no son descritas tanto como reescritas. Las imágenes nos hablan del reconocimiento de la fluidez de la sexualidad y de lo multiforme del deseo en narrativas cómicas, lúdicas y empoderantes en las que la subjetividad se despliega al margen de las presiones que impone la sociedad y su matriz heteronormativa. En esa línea, el abanico de modelos de figuración que aparecen en los cuadros, que abarca desde el realismo, hasta las distorsiones y exageraciones propias del manga, apunta a un campo abierto de posibilidades del ser. Pero a la par, estas obras tienen que ver con la pintura; son una apuesta por la pintura como medio hecha desde el presente digital de una artista late millennial. En otras palabras, “Flirty Cry Baby” es una pregunta por el sentido y las posibilidades de la pintura para alguien que ha crecido y vive frente a una pantalla. En estas obras, el lienzo y la pantalla hallan un punto de encuentro: las formas de la abstracción pictórica se confunden con los escenarios oníricos del anime, pero también con los glitches del mundo digital; las formas del arte clásico dialogan con la estética del dibujo animado y las diagramaciones del manga. Asimismo, las superposiciones, los cambios de escala de personajes y figuras, y los elementos abstractos de estas composiciones son claramente de base digital, mientras que la construcción del color y las figuras es de base pictórica. Incluso los elementos bordados, que remiten al trabajo textil, reafirman la tradición del dibujo y simultáneamente invocan al píxel, en donde la puntada es su correlato artesanal. El énfasis en el autorretrato es clave aquí, pues la pregunta central de Vanessa Karin tiene que ver con el ser. Sin embargo, si la artista se retrata inocente y sexualizada, seria y juguetona, objetualizada y soberana, no es para dar testimonio sobre modelos de comportamiento socialmente impuestos, sino como una manera de reclamar su derecho a ser y a no tener que ser. Es decir, poder ser “ella misma”, pero también ser otra, indistintamente real o de fantasía. En otras palabras, lo que Vanessa nos plantea es que “gilera pero llorona” más que ser una identidad es—como toda identidad—un dispositivo narrativo, una construcción imaginaria y temporal en este asunto del devenir. Max Hernández Calvo

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Vista Instalativa

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Vista de la instalación de la primera exposicion individual Flirty Cry Baby en la Galeria Ginsberg + Tzu.

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Tan naive como erótica
Óleo sobre lienzo
120 x 70 cm
2022

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Meanwhile
 Óleo y bordado sobre lienzo. 
60 x 60 cm 
 2022

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Como en la realidad de la fantasía
Óleo y bordado sobre lienzo
60 x 140 cm
2022

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Detalle de bordado.

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Junji Ito conoce a chii y la desagradable competencia
Óleo y bordado sobre lienzo
130 x 90 cm
2022

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Detalle de bordado.

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Extraño ser la chica timida otaku del salón

Óleo sobre lienzo
80 x 180 cm
2021

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Sawako meets Hayase
Óleo y bordado sobre lienzo
60 x 120 cm
2021

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I only fall in love with girls
Óleo y bordado sobre lienzo
150 x 70 cm
2022

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Dakimakura sobre mi cuerpo,
Óleo y bordado sobre lienzo
160x 50 cm c/u
2022

Diferente Querer

Animación

2021

"Es una reflexión íntima sobre los primeros encuentros sexuales y afectivos entre mujeres, donde el deseo no se ordena según las estructuras tradicionales del amor romántico, sino que fluye desde el instinto, el cuerpo y la búsqueda del placer compartido. La animación se convierte aquí en un territorio de exploración sensorial, emocional y política, celebrando el deseo lésbico sin culpa, sin un destino final y sin necesidad de justificar su existencia más allá del goce".

Vanessa Karin presenta The Girlfriend Experience, su segunda exposición individual en la galería Ginsberg + Tzu, consolidando un riguroso discurso visual sobre el deseo contemporáneo y la identidad femenina. La exposición constituye una poderosa continuación de la exploración que Karin inició en 2021 sobre el lenguaje del manga y el hentai. Al instrumentalizar la figura de la «muñeca», la artista trasciende la mera representación y profundiza en las complejidades del fetichismo y la objetivación. Karin utiliza la intensidad de la animación y la pintura para abordar la persistente búsqueda de conexión y afecto que subsiste incluso en entornos hipersexualizados.

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Vanessa Karin presenta The Girlfriend Experience, su segunda exposición individual en la galería Ginsberg + Tzu, consolidando un riguroso discurso visual sobre el deseo contemporáneo y la identidad femenina. La exposición constituye una poderosa continuación de la exploración que Karin inició en 2021 sobre el lenguaje del manga y el hentai. Al instrumentalizar la figura de la «muñeca», la artista trasciende la mera representación y profundiza en las complejidades del fetichismo y la objetivación. Karin utiliza la intensidad de la animación y la pintura para abordar la persistente búsqueda de conexión y afecto que subsiste incluso en entornos hipersexualizados.

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